#Honduras 

La Asociación Red de Convergencia Juvenil “Generación con Voz” (ARJUC) es un ejemplo inspirador de cómo la unión, la solidaridad y el compromiso pueden transformar vidas. “Somos jóvenes luchando por lo nuestro, por nuestros derechos. Nos apoyamos mutuamente para salir adelante en Honduras”, dice Luis Miguel López Serrano, coordinador de ARJUC, para describir la esencia de la organización. 

 

La organización está compuesta principalmente por jóvenes migrantes retornados, ARJUC nace en noviembre de 2018, gracias al apoyo de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), socia de Fundación Avina y del proyecto Voces Migrantes para el Cambio. Desde sus inicios, ARJUC ha crecido exponencialmente, pasando de 10 jóvenes fundadores a 475 miembros distribuidos en los departamentos de Cortés, Yoro y Santa Bárbara, donde ya cuentan con dos oficinas en operación. 

Jóvenes liderando transformaciones 

Un futuro construido en comunidad es la visión de ARJUC, que trabaja con jóvenes deportados, en tránsito y locales para generar oportunidades y brindar apoyo integral. En el ámbito de formación técnica, los miembros han recibido formación para el emprendimiento, a través de talleres de electricidad, barbería, repostería, uñas acrílicas, belleza y elaboración de rosas eternas. Además, el proyecto Voces Migrantes para el Cambio, en alianza con el Centro de Desarrollo Empresarial MIPYME Valle de Sula, ha formado a 35 jóvenes, quienes recibieron formación en panadería, repostería y gestión de negocios, adquiriendo herramientas para construir sus propios emprendimientos. 

En las comunidades rurales, ARJUC promueve huertos familiares y apoya a los agricultores de café que enfrentan desafíos climáticos. En paralelo, han implementado programas de salud mental y atención psicosocial que fortalecen el bienestar emocional de las y los jóvenes en su proceso de reintegración al país, luego de ser retornados del exterior. 

La prevención de la migración es otro eje central de su trabajo. Creando espacios seguros donde los jóvenes puedan expresar sus ideas y desarrollarse como líderes, ARJUC ha logrado inspirar a muchos a quedarse en Honduras y construir su futuro aquí. “Sabemos que cuando los jóvenes sienten que alguien les escucha, se motivan, opinan y actúan. Eso cambia vidas,” señala Luis. 

Gracias al apoyo del proyecto Voces Migrantes para el Cambio, de la Fundación AVINA, ARJUC ha alcanzado importantes hitos como la obtención de su personería jurídica y el fortalecimiento de alianzas con gobiernos locales. La alcaldía de Victoria ha donado dos terrenos y otras organizaciones han ofrecido recursos para la construcción de oficinas y espacios para la juventud. En la municipalidad de Lima han consolidado el trabajo comunitario que también ha sido reconocido por su impacto en madres solteras y juventud en riesgo. 

Este esfuerzo sostenido no sería posible sin el respaldo solidario de la Cooperación Sueca, que, junto con Fundación Avina, a través de su proyecto Voces Migrantes para el Cambio, ha apostado por empoderar a la juventud migrante en Honduras. Su apoyo ha sido un motor clave para que cientos de jóvenes encuentren una oportunidad de cambiar su historia.