El encuentro y su sentido 

El 9 de octubre, en la ciudad de Guatemala, se celebró el foro Raíces que viajan, un espacio de diálogo y construcción conjunta entre trabajadoras agrícolas indígenas lencas y maya kaqchikeles, representantes de instituciones públicas, organismos de cooperación internacional y organizaciones de base comunitaria. 

El encuentro permitió analizar los programas de trabajo temporal agrícola hacia España desde las voces de sus principales protagonistas: las mujeres que viven en primera persona los efectos, aprendizajes y desafíos de la migración laboral. 

Más que un evento de exposición, fue un ejercicio de confianza institucional. Las participantes hablaron con apertura y convicción, sabiendo que sus testimonios serían escuchados y considerados para mejorar los mecanismos existentes. Esa confianza —poco común en contextos marcados por la desconfianza hacia lo público— se ha convertido en un activo social valioso que merece ser cultivado y protegido. 

Voces de las trabajadoras 

Las participantes compartieron el esfuerzo que implica migrar: la separación de sus familias, la carga emocional de dejar a sus hijas e hijos y los retos de adaptarse a nuevos entornos laborales. Sin embargo, también expresaron con orgullo la certeza de su capacidad, el valor de su trabajo y la dignidad que encuentran al sostener economías rurales con su esfuerzo. 

Estas mujeres desafiaron resistencias familiares y comunitarias para integrarse a un proceso laboral formal en el extranjero. En sus testimonios se revela una verdad esencial: cuando hay información clara, acompañamiento y respeto, las instituciones pueden recuperar credibilidad y construir confianza duradera. 

En Guatemala, muchas confiaron en el Ministerio de Trabajo, hecho significativo en un país donde la confianza institucional suele ser limitada. En Honduras, la cercanía de las organizaciones locales y el acompañamiento de la cooperación internacional fueron claves para garantizar procesos seguros y transparentes. 

Aprendizajes y oportunidades 

El diálogo demostró que la movilidad laboral puede convertirse en una herramienta de desarrollo compartido, siempre que se base en principios éticos, coordinación interinstitucional y visión de proceso. 

Cada actor aporta un valor concreto y complementario: 

  • CIERTO y COMUGUATE, como entidades reclutadoras que promueven prácticas éticas, transparentes y verificables. 
  • Asociación de Mujeres Intibucanas Renovadas (AMIR) y la Asociación de Agricultores Unidos por el Desarrollo de Santiago Sacatepéquez (ASAUDESS), como organizaciones comunitarias que fortalecen el vínculo social y territorial. 
  • MINTRAB, MINEX, AECID, Acción contra el Hambre y las Embajadas de España en Guatemala y Honduras, que aportan legitimidad institucional y cooperación efectiva. 
  • Fundación Avina, que, desde su experiencia regional y visión sistémica, facilita el diálogo entre los sectores público, privado y social, traduciendo aprendizajes locales en agendas de cambio regional. 

El foro reafirmó que no se trata de depender únicamente de la migración, sino de construir condiciones locales que reduzcan su necesidad: generación de empleo rural, acceso a crédito, fortalecimiento de infraestructura y promoción de mercados justos. 

Si los aprendizajes del programa se traducen en políticas públicas y alianzas sostenidas, Raíces que viajan, puede consolidarse como referente regional de movilidad laboral ética y desarrollo inclusivo. 

Para ampliar la información y profundizar en los aprendizajes obtenidos, puede consultar el documento Raíces que viajan: Observaciones específicas y oportunidades de mejora institucional derivadas del foro con mujeres trabajadoras agrícolas lencas y maya kaqchikeles, disponible a través del enlace: https://drive.google.com/drive/folders/1c7UgfOYu_zNgWjLwNXQw_NXCWQwS3QJi?usp=sharing  

 

O del código QR 

Migrar puede ser temporal; la confianza y las alianzas que deja este proceso deben ser permanentes.